
La glándula tiroidea produce muchas de las hormonas esenciales del organismo. Sin embargo, su funcionamiento se puede ver alterado por sustancias químicas presentes en alimentos, ropa y muebles. Predecir la toxicidad de esas sustancias químicas, sobre todo a dosis bajas, no es fácil. En el proyecto SCREENED, financiado con fondos europeos, se creó un modelo de la glándula tiroidea con células humanas para hacer pruebas más precisas y reducir la dependencia de los ensayos con animales.








