
El proyecto INVENT, financiado con fondos europeos, demostró que las actividades e instituciones culturales europeas solo pueden promover el progreso social si cuentan con políticas adecuadas que las respalden. Gracias a uno de los estudios más grandes jamás realizados sobre cultura en Europa, los investigadores ahora pueden ofrecer recomendaciones para incluir la cultura dentro de ámbitos políticos más amplios, como la educación, el bienestar social y la calidad de vida.








