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Turquía es uno de los principales productores europeos de alimentos gracias a su clima cálido y húmedo. Sin embargo, estas mismas condiciones también propician un alto riesgo de contaminación fúngica en todas las etapas de producción y procesamiento de alimentos. La intensificación del cambio climático aumenta el riesgo que representan las micotoxinas para la seguridad alimentaria en toda Europa.
Avances en métodos de investigación
El objetivo principal del proyecto MycoTWIN era fortalecer la capacidad investigadora del Consejo de Investigación Científica y Tecnológica de Turquía (TÜBİTAK, por sus siglas en turco) en el campo de las micotoxinas. Para ello, el proyecto facilitó el acceso a tecnologías y metodologías de vanguardia mediante el hermanamiento del TÜBİTAK con instituciones europeas punteras, lo que permitió mejorar la vigilancia y el control de las micotoxinas. Los investigadores del TÜBİTAK participaron en estudios conjuntos con el CNR-ISPA y la UV y, gracias a ello, aprendieron las mejores prácticas y optimizaron sus métodos para abordar los retos de la seguridad alimentaria.
«El proyecto creó oportunidades de aprendizaje de gran valor y ayudó a nuestros investigadores a formarse junto a especialistas de renombre», comenta Hayrettin Özer, investigador científico en el TÜBİTAK.
Los talleres, seminarios y intercambios técnicos constituyeron el pilar fundamental de la iniciativa. Los investigadores del TÜBİTAK viajaron a Italia y España para formarse en técnicas analíticas de vanguardia, evaluación de riesgos y estrategias de mitigación. Esta formación práctica ayudó al TÜBİTAK a mejorar sus normas de seguridad alimentaria.
La colaboración también fortaleció las capacidades de investigación del TÜBİTAK. Gracias al respaldo de MycoTWIN, la entidad modernizó sus instalaciones de laboratorio con métodos y herramientas analíticas de última generación. Esta modernización garantiza que el TÜBİTAK pueda seguir liderando la investigación sobre micotoxinas en Turquía y contribuir a las iniciativas europeas en materia de seguridad alimentaria en su conjunto.
Detección más inteligente
Uno de los mayores logros de MycoTWIN consistió en el desarrollo de nuevos kits analíticos y materiales de referencia para la detección de micotoxinas.
TÜBİTAK colaboró con la empresa turca ChemCode para crear un prototipo de test rápido para micotoxinas específico para avellanas, algo especialmente relevante dado que Turquía concentra más del 70 % de las exportaciones mundiales de este fruto seco.
Estas herramientas permiten evaluaciones más rápidas y precisas de la contaminación, facilitando una respuesta ágil contra las micotoxinas por parte de los productores de alimentos. Al reducir el tiempo de análisis de días a minutos, los nuevos kits pueden disminuir entre un 50 y un 80 % el número de envíos rechazados por contaminación fúngica, ahorrando a los productores entre 9 y 14,4 millones EUR al año.
El equipo no solo mejoró la detección, sino que también trabajó para prevenir que la contaminación fúngica se origine. En este sentido, los científicos examinaron nuevas técnicas de seguimiento y estrategias de intervención. «Detener las micotoxinas antes de que se propaguen es incluso más importante que detectarlas. Esto es ahora más factible gracias a nuestra investigación», explica Özer.
Además, el equipo estudió la biopreservación con bacterias lácticas (ya utilizadas en la producción alimentaria) para detoxificar y contrarrestar la producción de micotoxinas. Este planteamiento sostenible ofrece una alternativa a los fungicidas químicos, lo cual reduce el impacto ambiental y garantiza la seguridad alimentaria.
Más allá del laboratorio
MycoTWIN no se limitó a la investigación en el laboratorio. Su equipo colaboró de forma activa con la industria alimentaria y efectuó visitas a grandes empresas de Turquía y la Unión Europea (UE) para conocer de cerca sus procesos de control de calidad.
«Ver cómo la industria aborda los retos de la seguridad alimentaria nos ayudó a perfeccionar nuestros propios planteamientos», apunta Özer. Las visitas garantizaron que los avances científicos de MycoTWIN se ajustaran a las necesidades de la industria, lo cual facilita su aplicación a escala.
El equipo también organizó talleres y actividades que reunieron a investigadores, profesionales del sector y responsables políticos para debatir sobre los retos y las soluciones en el campo de la gestión de micotoxinas. Y, para apoyar a la nueva generación de investigadores, se llevaron a cabo ocho escuelas de verano prácticas en el CNR-ISPA y la UV, en las que participaron unos ciento ochenta y cinco investigadores noveles de Turquía y la UE.
«Las escuelas de verano ofrecieron un entorno propicio para que los investigadores noveles aprendieran, colaboraran y establecieran conexiones que perdurarán a lo largo de sus carreras», agrega Özer.
El camino hacia el éxito
A medida que MycoTWIN se acerca a su fin, su legado sigue creciendo. Por ejemplo, se han puesto en marcha nuevos proyectos nacionales y la investigación continúa (incluidos los proyectos financiados por los programas marco Horizonte AQUASERV y METROFOOD-EPI). Estas nuevas iniciativas garantizarán que los avances logrados en la investigación y gestión de micotoxinas contribuyan a una cadena alimentaria más segura para Europa.
«El proyecto ha mejorado los conocimientos científicos y ha sentado las bases para seguir innovando en materia de seguridad y calidad alimentarias, consolidando así un sistema más resiliente en Turquía y otros países», concluye Özer.
