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El rápido auge de la tecnología digital, como las tabletas con conexión a internet, está transformando el modo en que los niños interactúan entre sí y la forma en que interpretan y transmiten la información sobre el mundo.
«Desde ver dibujos animados hasta estudiar el abecedario, los medios digitales forman parte del día a día de los niños y determina la forma en que socializan, juegan y aprenden», comenta Mila Vulchanova, directora del Laboratorio de Adquisición y Procesamiento del Lenguaje en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología.
Si bien las herramientas digitales ofrecen ventajas notables, como el aprendizaje personalizado, también pueden tener efectos negativos en la atención, la memoria y la cognición, e incluso afectar el aprendizaje del idioma materno.
En el proyecto e-LADDA, financiado por las acciones Marie Skłodowska-Curie, Vulchanova y su equipo investigaron las consecuencias de la tecnología digital en el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje del idioma durante la infancia.
También llevaron a cabo el primer estudio comparativo sobre la exposición a pantallas y los hábitos y entornos digitales en hogares de Alemania, Italia, Noruega, España y el Reino Unido.
«Dado el papel cada vez más preponderante de la tecnología digital como fuente primaria de exposición al lenguaje, era prioritario comprender los complejos procesos que intervienen en el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje del idioma en la era digital», agrega Vulchanova.
A través de una serie de estudios, los investigadores analizaron cómo se desarrollan con la edad los mecanismos básicos implicados en el desarrollo del lenguaje y si estos se desarrollan de manera diferente según los estímulos auditivos o visuales.
«La tecnología digital forma parte de nuestro día a día y tenemos que sacarle el máximo provecho para diseñar contenidos digitales adecuados a la edad y las tareas para los niños —comenta Vulchanova—. Nuestra recomendación para las familias es que evalúen con cuidado los contenidos a los sus hijos pueden estar expuestos, y que intenten utilizar la tecnología digital con ellos, en lugar de usarla como sustituto de una niñera».
La exposición a las pantallas y los hábitos digitales en Europa
El equipo llevó a cabo varias revisiones sistemáticas para identificar vacíos en la investigación. Gracias a ello, se descubrió que no se sabe mucho sobre el efecto de la tecnología digital en el desarrollo del lenguaje, sobre todo en los niños en edad preescolar (de cuatro a seis años).
«Los niños en edad preescolar muestran respuestas similares a las de los adultos a la hora de segmentar la información auditiva (lenguaje), lo cual revela que la capacidad de escucha está totalmente desarrollada en hacia esa edad —explica Vulchanova—. Sigue siendo una incógnita si la integración de la información auditiva y el abundante estímulo visual, como el que ofrece las pantallas, es lo más adecuado para el aprendizaje del idioma en este grupo de edad».
El equipo de e-LADDA también recopiló datos de niños mediante experimentos de laboratorio. En los experimentos se utilizaron robots sociales, pantallas táctiles y metodología de seguimiento ocular para analizar dónde miran los niños en una pantalla mientras aprenden palabras nuevas.
Su investigación reveló que los adultos y los niños de todas las edades perciben cuándo les falta información al aprender palabras nuevas, pero solo los adultos y los niños mayores se esfuerzan para reducir la incertidumbre y obtener los conocimientos necesarios.
Así las cosas, el equipo de e-LADDA descubrió que la lectura interactiva conjunta puede ser beneficiosa, y que el uso de la tecnología digital para el aprendizaje de palabras puede ayudar tanto a niños con autismo como a aquellos que están aprendiendo un segundo idioma.
Ayudar a las familias y los responsables políticos a adaptarse a la era digital
En cada país de la red e-LADDA, el equipo compartió sus recomendaciones especializadas con educadores y responsables políticos, y organizó varios actos públicos en Países Bajos, Noruega y Portugal. «Aún está pendiente saber cómo se adaptarán los sistemas educativos al rápido ritmo de desarrollo de la tecnología digital», puntualiza Vulchanova.
Más allá de sus resultados, el equipo de e-LADDA subraya el carácter verdaderamente interdisciplinar del proyecto, que reunió a investigadores de ámbitos variados e independientes, desde la psicología del desarrollo y la investigación sobre neurodiversidad hasta especialistas en lenguaje y desarrolladores de tecnología.
Otro logro importante fue la inclusión de este tema en la agenda de investigación, gracias a que Vulchanova asumió el papel de editora invitada en un número especial de la revista «Developmental Psychology» titulado «Living in a Digital Ecology». «Recibimos más de ochenta resúmenes, lo cual evidencia la importancia del tema», señala Vulchanova.
El equipo está trabajando en la publicación de sus resultados y también participa de forma activa en los debates públicos. «En mi grupo de investigación, nos centramos en el desarrollo de aplicaciones de realidad aumentada para el aprendizaje de palabras en niños con autismo y en su aplicación práctica en programas de intervención», comenta Vulchanova.
